En un lugar de la ciudad
al corazón le llaman Teodoro
Y sólo las putas no tienen corazón.
Ella lo conoció en la calle
forastero paseando los destrozos del azar
Le vio pasar la mirada perdida
ÉL advirtió sin delirios cruzar la otra orilla
Ella siguió con desdén la escalera
Él tropezó en el rincón de la esquina
Ella cortó los cristales salados.
Y dicen que las putas no tienen corazón.
ÉL recordó los lamentos el lapso sin instante
Ella se fue sin prisa caída la noche.
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