jueves, 19 de diciembre de 2013

La levedad del ser

Se incorpora con ayuda del viento
de las fangos llenos de larvas y miseria
mientras caen exparcidas las gotas de lluvia negra
tosco, hierático pensar.

Y da sus primeros pasos
tan equívocos como senderos
que conducen a no sé dónde.

Ciento cincuenta mil pisadas para llegar.
Mentira, jamás llegó.
Cayó a la ciénaga.
Se arrastra.
Intentó correr cuando caía.

Cabizbajo se mantiene hasta que arde y se queja.
Un estrepitoso grito que escuchan las hojas
solamente.

Come carne y mierda porque no sabe trepar árboles
Están rajados sus jarretes.
Imagina el sentido literal de lo que escribo.
No se divierte.
¿quién se cree para adular a los mortales?

Cae al lago y se levanta
pero no ve nada.
Negro.
No, vacío.
Espera...
¿Cómo puede uno no ver nada?
No es que sea todo negro o blanco.
Está vacío.

El cabello está muy largo y encrespado.
Debo procesarlo.
Se le cayeron las tetas a Ernesto.
Le cortaron el pene a María.
Hay que hervir los plátanos para parar esta diarrea.


                                                                                                                         Mayo del 2013